05 julio 2011

En lugar de una afición más entre tantas; es una dedicación, una pasión, un sentimiento, un arte, un trabajo en equipo; sublime unión entre caballo y jinete.
Ese buen caballo árabe, lusitano, frisón, andaluz, hispanoárabe, kwpn, hispanoluso... con su brillante y espléndido color rojo como el fuego ó negro como el carbón ó blanco como la nieve ó caballo de oro cual joya real; calzado de cuatro patas y cordón corrido blanco. Todos ellos, hijos del viento.
  




    -"Y Dios tomó un puñado de viento del sur, sopló su aliento sobre él, y creó el caballo".

 
 
+con sus aires cadenciados, sus orejas atentas a su deredor y a su fiel instructor, su paso llegado a la huella anterior, su majestuoso trote, su reunido galope; contiene su ansia y la pone en la pisada.
Todo comienzo tiene sus dificultades, nadie nace sabiendo. ¿ o a caso tú naciste sabiendo hablar, andar, escribir... ?. La clave de este éxito es paciencia y confianza en tu équido, con el paso del tiempo se obtienen logros muy notables tanto en el caballo como en el jinete.
Sin embargo si que se nace sabiendo amar, y es que es increíble el amor que te puede llegar a transmitir este animal, lo feliz que puedes sentirte cuando ves que aquel potrillo que álzaba sus patas y sus manos sin ton ni son cuando sentía esa molesta silla de montar, sujeta bruscamente a su barriga y rozándole en su grupa, que se alzaba de manos a la primera de cambio, que no se concentraba en ningún momento en su trabajo y que rara vez atendía a tus órdenes; ya no es necesario corregirle constantemente;


Ha aprendido a obedecerte sin mostrar su carácter ante tí y, por lo tanto no tener que mostrarte tú superior a él; cuando ya sólo queda disfrutar de la armonía entre caballo y jinete y seguir perfeccionando; poco a poco. Eso, es para mí una gran sensación de felicidad.








No hay comentarios:

Publicar un comentario

#Crea tu mundo en un instante.